Mostrando entradas con la etiqueta Martínez Campos 38. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martínez Campos 38. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de marzo de 2011

Capítulo IV

LA HABITACION DE LA CHACHA


 
La habitación de la chacha se encontraba junto a la de juegos, puede que se escogiera esta habitación por la cercanía a la de juegos de los niños, pero lo más probable es que fuese porque era la más pequeña de la vivienda.

Esta habitación se ubicaba concretamente en uno de los extremos de la T (el pasillo tenia forma de T), hacia la izquierda exactamente, a la derecha se encontraba la cocina, el baño y el aseo.

La habitación tenía una única ventana no demasiado pequeña, situada al fondo, la ventana daba a un enorme patio rectangular, o al menos a Javi se lo parecía, el patio estaba compartido con un edificio colindante, pero puede que incluso lo fuera por mas edificios, a la izquierda pegado a la pared había un enorme armario que llegaba hasta el techo y ocupaba prácticamente toda esa pared, el armario daba unas posibilidades enormes de investigación, ya que sus padres guardaban en él multitud de objetos, a la derecha se encontraba la cama de estructura metálica, las patas eran más altas de lo normal lo que proporcionaba la posibilidad de meterse debajo sin dificultad, algo que Javi hacia con cierta frecuencia, se metía debajo de la cama a modo de escondite, con casi toda seguridad si hubiera querido nunca habría sido encontrado, puesto aun a pesar de mirar debajo de la cama con la oscuridad que se producía era muy dificultoso percibir si había alguien allí, sobre todo si se acurrucaba en lo más profundo, permanecer debajo de la cama era para Javi un refugio único, a veces la chacha entraba en su habitación por cualquier motivo cuando Javi estaba debajo de la cama, éste observaba desde su posición privilegiada como unas piernas iban y venían de un lado a otro, incluso sentía la presión ejercida cuando la chacha se sentaba en la cama, ya que no había espacio en la habitación para ninguna silla.

Parece ser y es lo más lógico pensar que hubo diferentes chachas al servicio de la casa, aunque por alguna extraña razón, Javi, no era capaz de recordar a ninguna, tan solo a la ultima que se llamaba Damiana, aquel curioso nombre a su madre le pareció ideal, tal vez pudo ser contratada por esa única razón, ya que a su madre el beato Padre Damián era uno de sus santos favoritos, sobre todo después de ver la película de “Molokai” que relataba la vida de este santo varón, Amelia, que era el nombre de la madre de Javi le había llevado al cine a ver esta santa y ejemplar película, posiblemente Javi debió de ver la película innumerables veces, su madre era una católica, apostólica y romana, como decía Dalí, una enfermiza de los rituales religiosos, obligaba a sus hijos a portar escapularios con reliquias de los santos, el de Javi contenía un minúsculo trocito de la sotana del Padre Damián, o al menos eso le habían dicho, por supuesto había que ir a misa todos los domingos y comulgar, rezar rosarios y novenas, que tenían como fin quitarse años de purgatorio, por tanto Javi determino, sin lugar a dudas, que rezar novenas era lo más rentable puesto que parecía ser que era la que mas años de purgatorio le libraba.

La religión para Javi era incongruente, por un lado y evidentemente, se creía a pies juntillas todo lo que decía, nunca se hubiera atrevido a pensar lo contrario, pero odiaba toda aquella parafernalia que conllevaba creer en Dios, Javi se aprendía todas aquellas frases estereotipadas y rimbombantes de memoria sin saber exactamente lo que pronunciaba, como todos los niños de su edad, nunca entendió aquello de “tres personas distintas y un solo ser verdadero” comprendía que hablaban de Jesús, Dios padre y el Espíritu Santo ¿como podía ser? ¿Eran la misma persona el padre, el hijo y una paloma? Para Javi aquello no tenía ningún sentido, cuando se atrevió a preguntar al respecto, que alguien le diera una explicación de cómo podía ser aquello, la respuesta fue más incomprensible todavía para el pobre Javi…”ya lo entenderás cuando subas a los Cielos”, ante tal respuesta y como Javi no estaba del todo seguro de que alcanzaría el Cielo, decidió garantizarse la entrada a base de novenas.

Otro santo que enternecía a su madre era el denominado Fray Escoba, influida, naturalmente, por la película de dicho santo, que por cierto era negro, cosa que fue un punto a su favor, ya que su madre tenía cierta debilidad por los negros, no porque le gustaran físicamente, sino porque se solidarizaba con todo aquel sufrimiento de los esclavos negros, para Javi resultaba extraño, ya que en España no había negros y menos esclavos, salvo claro Machín y Legrá, pero para él eso no contaba puesto que no eran españoles.

La chacha, a veces se cambiaba de ropa con la puerta ligeramente abierta, con intención de provocar cierta insinuación mostraba con frecuencia su generoso escote, a Javi aquello no le decía nada, puesto que no tenia edad para sentir nada al respecto, sin embargo cuando se quedaba mirando aquellas tetas, automáticamente la chacha le decía “que miras pillín” con una sonrisa un tanto maliciosa, esto provocaba en Javi una zozobra descomunal y automáticamente se ponía colorado como un tomate, porque tenía la sensación de haber hecho algo malo, pero no comprendía el qué, es posible, pero poco dudoso que su hermano mayor, Carlitos, sintiese algo diferente ante la visión de semejantes tetas, tetas que por cierto Damiana se sentía muy orgullosa de ellas, al fin y al cabo Carlitos solo tenía año y medio más que Javi.

Damiana cuando sacaba a los niños de paseo, solía utilizar unos vestidos muy de los años cincuenta, generoso escote, talle de avispa y falda de amplio vuelo, lo adornaba con un ancho cinturón, bolso y zapatos de tacón rojos, es posible que esta imagen no fuera del todo cierta, pero es la que dispuso Javi en su recuerdo, generalmente se iba al Retiro, o a la Castellana, a veces nos llevaba a casa de su novio, que vivía por Cea Bermúdez, el novio vivía en un pisito antiguo y diminuto, prácticamente no cabía nada, pero estaba repleto de cosas, era un tipo delgado y como se dice comúnmente “poquita cosa”, comparándolo con Damiana era una pareja realmente estrafalaria, Damiana era pura energía y el individuo aquel parecía más bien que estaba en las ultimas, siempre estaba manejando una radio de fabricación casera, la carcasa estaba fabricada con cartón o madera, Javi no lo recuerda bien, Damiana alardeaba de que su novio algún día seria ingeniero o perito de algo, lo más probable es que fuese técnico electricista o algo parecido.

Damiana también hablaba de un famoso ciclista que había sido novio de ella, cuando aun no lo era, ella en un momento determinado le había lanzado un órdago diciéndole “o la bicicleta o yo”, evidentemente eligió la bicicleta, esta historia no está claro que fuese verdadera, puede que Javi la oyera por alguna parte y con el tiempo se la adjudicara a la pobre Damiana.

De pronto un día Damiana desapareció de la vivienda, a Javi no le quedo claro el motivo de tal desaparición, lo que si quedo claro es que nunca más hubo una chacha en casa, tiempo después, la habitación de la chacha fue ocupada por su padre, que se llamaba Carlos, a Javi no le quedó claro cuando exactamente sucedió tal mudanza.

Javi no recuerda que sus padres durmieran alguna vez en la misma habitación, ellos y su madre dormían en el dormitorio y su padre lo hacía en la habitación de juegos, por tanto veía natural que los padres durmieran en distintas habitaciones, por esa razón encontraba extraño cuando algún niño hablaba de la habitación de sus padres, a lo que Javi preguntaba de la forma más natural “cual, la de tu padre o la de tu madre?”, la respuesta provocaba, automáticamente, una discusión absurda sobre quién tenía razón.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Capítulo II

LA CAMA DEL PAKISTAN

 
Aconteció que un desafortunado día, mejor dicho noche, la cama de Javi se vino abajo con cierto estrepito, lo que hizo que todos los durmientes, es decir su madre y hermanos se despertasen inmediatamente, ya que exceptuando al padre que dormía en otra habitación, dormían todos en la habitación de la madre, la cama de Javi se situaba a los pies de la de la madre, había cedido la parte inferior de la cama y por esa extraña circunstancia se convirtió por arte de magia en una cama con curva, por tanto la cabeza se situaba en la parte superior y los pies en la inferior, no fue difícil determinar que tan acrobática posición no era la más adecuada para conciliar el sueño, para solucionar momentáneamente la original y predigistadora posición debía ponerse una sustitución de las patas desaparecidas, de modo que se coloco un cajón a modo de patas, de esta forma se consiguió que la cama recobrara su posición original, salvo que desafortunadamente para Javi el cajón elegido para tan noble tarea fue el cajón de los soldaditos de Javi, Javi guardaba sus soldaditos en un gran cajón de madera que no tenia tapa, los amontonaba en su interior, Javi estaba orgulloso de sus soldaditos, puesto que había conseguido reunir unos cientos de ellos de todas las épocas, aunque sus favoritos eran los romanos tenía mucho aprecio por todos, los cuidaba con esmero, incluso los repintaba cuando perdían color y enriquecía sus ropajes con accesorios de cartulina que el mismo pintaba, decoraba y pegaba, aquello resulto un tanto fastidioso puesto que cada vez que quería jugar con sus soldaditos había que desbaratar poco más o menos la cama.

La madre de Javi le dijo al padre que era necesario cuanto antes comprar al niño una nueva cama, pero en aquella época el padre debía hacer un viaje a Pakistán, por motivos deportivos, el padre de Javi era además árbitro internacional de Hockey hierba y había sido seleccionado para arbitrar un preolímpico que se iba a celebrar en aquel lejano país, naturalmente debió de aplazarse la compra de la nueva cama hasta el regreso del progenitor.

Dos semanas después o puede que algo mas, el padre regreso del Pakistán, trayendo numerosos y curiosos regalos, Javi pensó que tal vez su padre trajera consigo su nueva cama, pero desafortunadamente y aunque Javi miraba frenéticamente por todos lados no conseguía vislumbrar su cama, así que dedujo que una vez de que su padre había regresado irían a la tienda y obtendría su ansiada cama nueva.

Pero la situación persistía y su cama no llegaba, la madre preguntaba por la cama y el padre aseguraba que ya había sido encargada incluso hacia alguna llamada a alguna parte muy enfadado exigiendo el envío de la cama inmediatamente, pero la cama no aparecía, pasaban las semanas y la esquiva cama seguía sin aparecer, por tanto Javi determinó que sin duda su cama era transportada desde el Pakistán, ese era el motivo de tan larga tardanza, así que se propuso esperar pacientemente puesto que una cama transportada desde el Pakistán debía de tardar bastante tiempo, además seguramente para abaratar los costes debían de trasportarla por tierra y sin ningún tipo de vehículo, con absoluta seguridad el transporte debían hacerlo tres o cuatro fornidos porteadores, los cuales Javi imaginaba con el torso desnudo, turbantes y largas barbas atravesando junglas impenetrables, desiertos interminables, escalando elevadas cimas, atravesando grandes y caudalosos ríos, soportando monzones, temperaturas extremas tanto bajas como desmesuradamente altas, soportando numerosas calamidades así como un sinfín de aventuras o mejor dicho desventuras, seguramente tan robustos y fornidos hombres debieron de flaquear en muchos momentos sus fuerzas y pasaría por su pensamiento el abandonar la ardua empresa, pero ya que su padre aseguraba que era una cuestión de tiempo y que el mismo no comprendía la tardanza, eso hacía que Javi se reafirmase en su convencimiento de que su cama permanecía en tan largo viaje, por tanto era natural que la tardanza se dilatara tanto.

Habiendo pasado largo tiempo, tiempo que Javi no supo definir, se decidió a preguntar a su padre sobre la cama del Pakistán, pero ante la expresión de extrañeza de su padre, Javi quedo desconcertado ¿era posible que su padre no supiera que la cama era transportada desde el Pakistán? Aquello fue un enigma indescifrable para Javi, por tanto determino no volver a preguntar nunca por su cama del Pakistán.

El tiempo pasó, Javi no supo determinar si fueron meses o años, finalmente dedujo que los fornidos y abnegados porteadores abandonaron tan descomunal y heroica tarea o bien confundieron el destino y alguien habría recibido, sin duda alguna, su cama.

Finalmente el tiempo paso irremediablemente, años tal vez, Javi con algo más de edad y criterio decidió que irse a dormir a la habitación de los juegos era lo más adecuado, ya que pegado a una de sus paredes había un enorme y descomunal mueble, o al menos a Javi así se lo parecía, que disponía en su interior de dos camas extraíbles, de modo que incluso podría elegir cuál de las dos camas utilizar.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Capítulo I

LA CARBONERA

Cada cierto tiempo, el cual no se puede determinar con exactitud, unos hombres con los rostros ennegrecidos y mirada triste cubiertos con una especie de capucha a modo de protección transportaban sobre sus espaldas una bolsa de mimbre con asas, repletas de trozos de carbón o leña, cortadas más o menos regularmente, desde el camión hasta una especie de hueco tapado con una trampilla que había frente al portal, que parecía ser daba directamente al sótano, por tanto Javi dedujo que se trataba de la carbonera o lugar donde se almacenaba dicho material, para posteriormente alimentar las calderas que durante el invierno proporcionaría el necesario calor a los numerosos radiadores situados en todos los pisos y habitaciones del edificio, era tal el calor que desprendían que en el interior de todas las viviendas todas las personas vestían como si estuviéran en pleno verano, teniendo que, periódicamente, abrir todas las ventanas para que penetrase un poco de aire fresco, dado que las calderas permanecían en funcionamiento las veinticuatro horas del día.

Javi, observaba todo este trajín de idas y venidas a través de la ventana y a veces bajaba al portal para poder verlo desde otra perspectiva o ángulo.

Javi, sabía que al final de la escalera, bajando al sótano, se encontraba la puerta de acceso que daba directamente a la carbonera y a las calderas, a veces se aventuraba a bajar a hurtadillas por la escalera, aún a sabiendas de que el portero lo tenía prohibido, era frustrante que aquel ser mezquino y despreciable tuviera la inmensa fortuna de traspasar la puerta de la enigmática carbonera. Con la vana esperanza de encontrarse la puerta de la carbonera abierta o al menos ligeramente entreabierta, tener la fortuna de que no hubiese “moros en la costa” y poder penetrar sigilosamente y con los ojos bien abiertos, porque la obscuridad era absoluta, descubriendo los secretos de la misteriosa carbonera, pero desgraciadamente la puerta permanecía cerrada y cuando no lo estaba el portero se encontraba en las inmediaciones o en el interior, por tanto resultaba prácticamente imposible observar lo que se encontraba allí dentro, hubiera sido maravilloso que el ser mezquino y despreciable hubiese sentido un instante de comprensión ante la curiosidad infantil y mostrase, no sin algo de satisfacción, una parte de sus dominios.

Javi, se lo imaginaba en una obscuridad casi absoluta, tal vez algún haz de luz mortecina proveniente de un pequeño ventanuco desde uno de los numerosos rincones conseguiría una cierta penumbra, enormes montones de leña y carbón apilados más o menos ordenadamente que llegaban hasta el techo, techo que seguramente no sería muy alto, de forma que un adulto alcanzaría a tocarlo con la palma de su mano, no teniendo demasiado claro donde estarían ubicadas las calderas, porque dada la situación del hueco de acceso del carbón y la leña y de la puerta de la carbonera se le antojaba como un sótano de forma irregular y originalmente extraño, puede que la trampilla frente al portal en realidad no hubiese existido nunca y que el transporte se realizase a través del portal, si así se hubiera realizado, seguramente la portera hubiera ordenado al “mezquino” que hubiese protegido los suelos con trozos de cartón distribuidos ordenadamente desde el portal a la escalera y puerta de la carbonera, aunque si se analiza con detenimiento hubiera sido una irregularidad notable que se permitiera tal acceso a los hombres ennegrecidos ya que seguramente interrumpirían el normal movimiento de los vecinos en el interior del edificio así como el desagradable hecho de cruzarse con sus tristes miradas, en esta tesitura podemos afirmar que tal trampilla era una realidad y por tanto existía, además tal espectáculo y acercamiento entre vecinos y hombres sucios, sudorosos y esforzados en el interior del edificio no podría nunca permitirse.

Si preguntásemos a Javi de cuál era el sistema utilizado, éste, sin dudarlo, hubiese afirmado enérgicamente que el material se arrojaba a través de la trampilla y que otros hombres, aunque él no los hubiese visto nunca, ordenaban y amontonaban el carbón y la leña en el sótano.

Casi siempre que Javi subía o bajaba por la escalera en dirección a su vivienda o al exterior, no podía evitar echar una mirada hacia el final de la escalera, por si por una casualidad extraordinaria le diera la posibilidad de colarse en el interior de la carbonera, afortunadamente el ascenso por la escalera no era demasiado penoso, ya que vivía en el primero, puesto que era impensable la utilización del ascensor, otra prohibición del “mezquino”, aunque a veces se colaba en el interior del ascensor y apretando precipitadamente uno de los botones de pisos más altos para luego descender hacia la letra B del primer piso, cuando Javi tuvo una edad más adecuada y pudo utilizar el ascensor ya había perdido ese interés por traspasar la puerta de la carbonera…era el fin de la magia y fue el comienzo de la adaptación…años más tarde Javi abandono el edificio de su infancia y lo hizo sin haber penetrado nunca en la famosa carbonera, en un principio aquel abandono pareció una liberación pero muchos años mas tarde a Javi le apenó profundamente no haber irrumpido en la misteriosa carbonera.

Martínez Campos 38

Martinez Campos 38 está basado en mis experiencias vividas allí durante mi niñez. Está escrita dividiéndola por capítulos, con un principio pero sin final. Lo que se suele llamar un final abierto.

Prólogo

 Hacia mediados de los cincuenta Javi comenzó a percibir y recordar las situaciones y todo aquello que le rodeaba, la peculiaridad del lugar, la vivienda y los acontecimientos que se iban a desarrollar unos tras otros a lo largo de los años, de los cuales tenía un vago recuerdo, como en sueños soñados despierto, de los que ahora no sabía si fueron totalmente reales o al menos una parte de ellos en su imaginación y si fueron reales fueron deformados, transformados e interpretados por una mente infantil, como si fuese visión personalizada de unos sucesos auténticos, cuanto más se remontaba más difícil era saber si todo aquello aconteció realmente, tal vez fue leído en alguna parte o soñado en un momento determinado o incluso imaginado en las noches de soledad en algún instante un tanto desproporcionado, cuesta creer que sucediera realmente, tal vez alguien contaba historias que posteriormente Javi las convertía como propias, por tanto puede que hubiesen sucedido o al menos una parte de ellas, pero puede que lo hubiesen sido en cualquier otra parte y fueron incluidas como un recuerdo propio, así que puede, también, que tales historias no hubiesen sucedido nunca, lo cual demuestra que a veces la realidad supera a la ficción, hay que tener en cuenta, no obstante, que es difícil que un niño de tan tierna edad se le desborde de tal manera la imaginación, por lo cual podría decirse finalmente que es la verdad desvirtuada, deformada y modificada según la visión personal de Javi de los acontecimientos allí sucedidos.

Tuvo la necesidad de crear un mundo en el mundo, o si no de crearlo, al menos de modificarlo, aunque el mundo, para Javi, se reducía a algo entre unas paredes y un exterior no demasiado amplio, este mundo o espacio se le antojaba un tanto aplastante, el ambiente estaba enrarecido y observaba y vivía unas situaciones extrañas que le superaban, así que creó su propia coraza de protección y como consecuencia de ello se convirtió en un niño tímido, callado y vulnerable, hizo su mundo interior y el juego, la ficción y la fantasía pasó a ser algo cotidiano en su corta vida, cuando penetraba en el cuarto de juegos era como si traspasase una barrera o abriese una puerta que le conducía inmediatamente a un mundo mágico misterioso sin ningún tipo de limite, el tiempo, propiamente dicho, no existía, su fantasía se desbordaba y no era consciente de la realidad de los adultos, pero si sufría sus consecuencias, por tanto no quiso crecer, se resistía a la absurda realidad y no quiso ver, ni oír, ni hablar, ni sentir, el “no nada”, la indiferencia pasó a ser algo habitual, observaba y trataba de no integrarse en ese mundo, pero indefectiblemente se hizo mayor y se vio obligado a adaptarse, sufriendo la adaptación, se convirtió poco a poco en una persona normal, no sin grandes problemas.

Ahora Javi recuerda toda esa fase de su vida sin ningún tipo de ira, rencor o nostalgia, si alguien le preguntase si tuvo una niñez feliz respondería, aunque parezca increíble, Que…”sí”, que tuvo una niñez mágica a pesar de las condiciones, situaciones y dramas vividos en Martínez Campos 38 1º B.

Esta es la historia de Javi de cómo vivió todos los sucesos y cuáles eran sus sensaciones y sentimientos, como veía los espacios, como recordaba los lugares y cuáles eran sus anhelos y deseos. Es la visión de un niño de corta edad y de un adolescente posteriormente, lo que se cuenta son las experiencias de Javi en los dieciocho años más o menos que vivió en Martínez Campos, se habla de los lugares, sitios, personas que de alguna manera influenciaron en él y de los miembros de su familia.

No hay un orden cronológico, en algunos capítulos Javi es un niño en otros un adolescente, pero aun de mas mayor tiene lapsus mentales, tal vez los recuerdos de la infancia son más poderosos que otros más recientes como si se hubiese estancado en el pasado y fueran estos los únicos recordados.

Hay párrafos que incitan a la sonrisa tal como sentía ciertas cosas Javi, en otros no puede evitarse cierta tristeza, lo absurdo de algunas situaciones hacen pensar de cómo pudo Javi salvaguardar su salud mental.

Se puede decir que son las experiencias que vivió un niño adolescente en unos tiempos difíciles como otro cualquiera en una gran ciudad.